Dentro de nuestro taller: cómo nace cada vela

Detrás de cada vela Casa Rubí hay un par de manos, no una máquina. Así nace cada pieza en nuestro taller de la Roma Norte, en la Ciudad de México.
Cera de verdad, a la temperatura justa
Fundimos cera de soya cuidando la temperatura — ni de más ni de menos — para que el aroma se integre sin quemarse. Es la parte que no se ve y que lo cambia todo.
Vertido a mano
Cada frasco se llena a mano, con el pabilo centrado y la mezcla justa de fragancia. Por eso trabajamos en tiradas cuidadas y no en producción masiva: preferimos que cada vela salga bien a que salgan muchas iguales.
Personalización
Diseñamos la etiqueta contigo — nombres, fechas, colores, logo — y curamos el aroma. Lo que llega a tus manos es una pieza pensada para ti, no un producto de anaquel.
Ese cuidado es lo que hace que una vela se sienta hecha a mano. Porque lo está.
¿Quieres una vela así, personalizada?
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